Día 8 – Cacabelos – Sarria 83km

Día 8 – Cacabelos – Sarria 83km

La cima más difícil del recorrido, O Cebreiro, no puedo decir que no estoy nerviosa, dormí un poco inquieta. Me levanto, voy al baño, me veo en el espejo… No me reconozco. Tengo la cara hinchada, ojos, nariz, labios, nada exagerado, pero sí muy extraño, el rostro adormecido un poco. Puedo respirar sin problema, así que procuro no entrar en pánico. Le digo a David y buscamos el centro de salud, que por suerte estaba a 300mts. Llamamos y me atienden en seguida, me interrogan historia médica y posibles alergias, pinchazo en la nalga, preguntamos si hay problema en seguir, nos da el ok sin ningún problema y a seguir. Le dije inocentemente “que bien, el pinchazo no dolió” a lo que me responde: “todavía, espera un rato” y efectivamente, pasé el resto del día con dolor en la nalga del pinchazo, pero muy contenta de que la reacción alérgica se quitó completamente. Todavía no sé que pudo haberme causado esa reacción.

Tal como esperábamos, nuestros amigos nos alcanzaron, primero Raúl cuando a penas íbamos por Villafranca del Bierzo y luego Miguel justo antes de la subida. Benjamín y Fermín sí se retrasaron un poco más. Y empezamos la subida al O Cebreiro, su fama es certera, una subida muy dura. Decidí ponerme en modo zen, y no enfocarme en lo que me faltaba por recorrer, sino en el ahora, en una pedaleada a la vez: una respiración a la vez, en mantenerme hidratada y otra pedaleada más, mismo ritmo, no importa que fuera lento, misma respiración, sincronizada con cada pedaleada, y otro sorbo de agua; no te bajes, no te detengas, tú puedes, respira, pedalea, a tu ritmo, no hay prisa, bebe agua, pedalea hacia la sombra, aunque sea un segundo, no te detengas, no te bajes, ve el paisaje, no veas el dolor, ve la creación de Dios, pedalea, no te detengas, tú puedes.

De repente, aunque la subida continúa, la inclinación ya no es tan fuerte, y eso de llevar el mismo ritmo funciona, una enseñanza que mi amado esposo me dió estando todavía en Caracas en una competencia: “no te bajes que es peor, procura mantener el mismo ritmo, ya verás que llega un punto en el que descansas, aunque continúes subiendo” así terminé esa carrera aunque muchos abandonaron, y así terminé la subida al O Cebreiro. A ver si no olvido esa sabia enseñanza en mis “O Cebreiros” del día a día…. “No te bajes, continúa con el mismo ritmo, aunque lento, no te bajes”

Finalmente llegamos, una colina hermosa, una vista espectacular, un pueblo acogedor. Raúl se había quedado comiendo a ver si lo alcanzábamos, Miguel había seguido ya y Benjamín y Fermín habían tardado en salir, así que no nos habían alcanzado.

Todos hablan del O Cebreiro, pero pocos hablan del Alto do Poio. Otro repecho de varios km, habiendo gastado la mayor parte de la energía en el O Cebreiro. Otra lección de vida: “no bajes la guardia cuando llegues a la cima, te puede estar esperando el Alto Do Poio más adelante, así que guarda energía”. Nos hidratamos al llegar, descansamos un poco, y seguimos, porque la vida no se acaba cuando llegas a la cima, otra cosa más que recordar.

Seguimos el recorrido con Raúl hasta Triacastela. Miguel decidió quedarse ahí, Benjamín y Fermín también se quedarían ahí. Raúl y nosotros decidimos seguir un poco más, para que los últimos dos días no fueran tan largos, así que llegamos hasta Sarria. Nos costó encontrar alojamiento, de hecho tuvimos que regresar un poco al principio del pueblo luego de llamar a varios sitios que estaban full. El albergue tenía cocina y aprovechamos de cocinar una pasta con salchichas. A ver qué nos espera mañana, ya dejamos muy atrás los valles y praderas infinitas, toda la descripción en la guía de lo que quedaba era: “sube y bajas rompe piernas” y no estaba equivocado.

Día 9 – Sarria – Melide 65km

Raúl nos alcanza nuevamente

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