Día 4 – Ciguñuela – Villalón de Campos. 66km

Día 4 – Ciguñuela – Villalón de Campos. 66km

Salimos al amanecer de Ciguñuela, con una temperatura absolutamente perfecta, con la visión del amanecer a nuestro lado, y los campos de amapolas acompañándonos buena parte del camino. Toque técnico en Wamba y seguimos hacia Peñaflor de Hornija; leemos en la guía que hay una “subida infernal” justo antes de llegar al pueblo, y esa frase se nos queda en la cabeza y cada repecho que vamos subiendo, nos preguntamos si esa era la subida infernal de la que hablaba en la guía, hasta que llegamos a la subida infernal, una vez que llegas, ya no tienes duda de que esa es. Comienzo a subirla primero y a los 10mts pierdo el equilibrio y debo continuarla a pie. Veo que David logró un poco más que yo, pero llega un punto en que no se puede más, entre la inclinación y las piedras que hacen resbalar las ruedas; así que no queda de otra sino empujar la bici con sus alforjas hasta arriba. No más llegar arriba, nos encontramos con dos señoras que nos indican el camino para continuar, pareciera que en cada pueblo hay un angelito esperando al peregrino para poder guiarle en su siguiente paso. Seguimos, pasamos por Valverde de Campos y Medina de Rioseco, un espectáculo de pueblo, o ciudad pequeña más bien. Aprovechamos de parar en una farmacia y compramos unos polvos isotónicos y recuperadores, a ver si nos ayudaban un poco en la energía, o la falta de ella que ya al cuarto día se siente mucho más. Para salir del pueblo hay que tomar la caminería al lado del Canal de Castilla; justo cuando piensas que no te pueden sorprender con visiones más bonitas, llegas al canal. Los árboles despidiendo sus semillas, envueltas de “algodón”, parecía que manejábamos sobre las nubes, con el canal a nuestra izquierda y la bondad de la sombra de los árboles; hubiera podido continuar el día entero así.

Llegamos hasta la Exclusa Nro 7 del canal, donde se desvía y nosotros seguimos derecho al siguiente pueblo, ahí nos detuvimos, David a salvar una culebra que estaba en el canal que no podía salir y luego un almuerzo al lado del canal. Pocas cosas en la vida son tan perfectas como esa parada, sacada de un libro de cuentos, donde la imaginación no le hace justicia a la belleza de ese lugar.

Después de tanta perfección, un poquito de sufrimiento, !sin una sola sombra hasta el siguiente pueblo! Seguimos por Tamariz de Campos, Cuenca de Campos y Villalon de Campos. Llevamos un estupendo tiempo, llegamos antes de las 3pm, justo a la hora que el albergue abría. Llegamos ahí, nos recibie Pepe, el hospitalero de turno, cada 15 días cambia el voluntario de cuidar el lugar y a los peregrinos que van llegando, y nosotros tuvimos la gran dicha que Pepe nos recibiera, una persona con genuino don de hospitalidad, nos hizo sentir como en casa y con ganas de quedarnos un tiempo más.

Aprovechamos de comer en un restaurante que servían menú. Me supo a gloria! Tanto bocadillo llega a aburrir un poco, y mientras tanto viendo algún juego del mundial de fútbol. Nos reabastecimos y fuimos pronto a descansar. Debo decir que los días más duros fueron el 3er y 4to día, ya estás suficientemente cansado de los días anteriores, la energía de los primeros dos días se ha agotado, y cuando te pones a pensarlo, no has llegado ni a la mitad del camino, entonces te comienzas a cuestionar si lo vas a poder lograr.

Día 5 – Villalon de Campos – Mansilla de las Mulas. 73km

El repecho infernal
De qué cuento de hadas ha salido esto?
Amanecer saliendo de Ciguñüela

 

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